Trenes Modernos

Los streamliners de los 30-50 no eran solo trenes: eran manifiestos rodantes de modernidad y glamour. El Burlington Zephyr (1934), con su carrocería de acero inoxidable corrugado y nariz de torpedo, recorrió Denver-Chicago en 13 horas rompiendo récords y devolviendo la fe en el progreso tras la Depresión. Le siguieron iconos como el Santa Fe Super Chief —el tren de los millonarios y estrellas de Hollywood— o el Milwaukee Road Olympian Hiawatha, con su librea naranja-plateada que cortaba el aire a velocidades inéditas.
El Train of Tomorrow de General Motors (1947) llevó el concepto al extremo: domos de observación acristalados, cocina eléctrica, teléfono a bordo y un penthouse rodante con vistas 360°. Dentro, salones art déco, manteles blancos, vajilla pesada de plata y lounges temáticos como el Cable Car Room del California Zephyr, donde el cóctel se servía mientras el paisaje americano desfilaba como en un crucero transatlántico.
Eran máquinas aerodinámicas que simbolizaban optimismo tecnológico, antes de que el avión y el automóvil los dejaran como reliquias nostálgicas. Aquellos trenes modernos-vintage siguen siendo el pináculo del viaje ferroviario con estilo.
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