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Autor: admin

Salta

Salta

 

– ¿Me quieres, verdad? –le preguntó.
– Sí, más que a nada en el mundo.
– ¿Confías en mí?
– Por supuesto.
– Entonces salta. Si te digo que puedes volar, puedes.
– Está muy alto, cariño.
– Salta de una vez.

Y saltó. De pronto se sentió ligero. Extendió los brazos, ahuecó las manos y empezó a planear. No era volar exactamente, pero sí le sirvió para aterrizar suavemente en el patio. Ella, subida en la azotea, le miraba asombrada.

– ¡Es fantástico! –le dijo-. Ahora salta tú.

Movió la cabeza, negando. Su cara ya no reflejaba asombro, estaba asustada. Luego se fue corriendo.

Espíritu viajero

Espíritu viajero

No conozco mejor poema que el de Kavafis para representar lo que significa el espíritu del viajero… Tened siempre presente que ‘No importa el destino, importa el camino’.

Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, ámbar y ébano,
aromas deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre en la memoria a Itaca.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.

Itaca te regaló un hermoso viaje,
sin ella el camino no hubieras emprendido,
mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, Itaca no te engañó.
Rico en saber y en vida como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.

Konstantino Kavafis.

Es casi primavera

Es casi primavera

 

Es casi primavera. Los tiernos brotes salen tímidos, pequeños de la oscura y húmeda tierra, pero aún siendo tan vulnerables tienen una cosa clara y una gran ventaja y esa es que saben lo que necesitan: la luz y el calor del sol, y saben donde encontrarlo (hacia arriba mayormente).

Qué esta primavera todos encontremos nuestro sol.

A la mirada de Olatz

A la mirada de Olatz

Al amor, en el que no hay que creer, sino hay que sentir;
Al Sol, el centro, que expande sus rayos al círculo de la conciencia;
A la música que hizo el espacio;
Al corazón, que está mas allá del espacio y del tiempo;
A la rosa-cruz que fue entregada al mundo para hacer infinitas las cosas
limitadas;
A la mirada de Olatz…

Evoe

Evoe

Hay una preciosa canción de Luis Pastor, que me encanta. Es una inyección de vitalidad, energía positiva, buen rollito, sensibilidad, en la que me siento sumido. Para cuando estés en momentos bajos te transcribo esta vieja canción suya.

Si te aburres tanto como en noche de boda EVOE
Si oyes rumor de naves y batir de olas EVOE
Si roncan tus pulmones como una tubería EVOE
Si el ángel de tu vida no llegó todavía EVOE
Si tu esposa la dulce te dijo ahí te quedas EVOE
Si tu esposo y tu amante son la misma moneda EVOE
Si al pasar lista a tu cuerpo te falta la cabeza EVOE
Si se mueren solemnes tus últimas certezas EVOE

Si los profetas hablan del día del espanto EVOE
Si la rica heredera fue insensible a tu encanto EVOE
Si es de noche y no encuentras dioses ni aspirinas EVOE
Si piensas ir montado en burro a la oficina EVOE
Si de pronto estás muerto y eres tú el asesino EVOE
Si luego resucitas con un vaso de vino EVOE
Si el infierno se acerca y todo te marea EVOE
Si sólo tus zapatos saben de qué pie cojeas EVOE

Si el autobús ignora el camino del cielo EVOE
Si echaste a la basura tu mejor consuelo EVOE
Si el horizonte es humo y el mar es gasolina EVOE
Si te lo recomienda tu mejor vecina EVOE
Si el día de tu santo te regalan corbatas EVOE
Si tu mejor amigo asalta tu cubata EVOE
Si te quedan rasguños de aquella despedida EVOE
Si una historia comienza y otra historia termina EVOE

EVOE significa ‘Viva la vida’.

Silencios

Silencios

 

Muchas de las cosas que hubiera querido escribir son ahora silencio. Las hay silencio casual. Las hay silencio inmóvil de lo que nunca estoy seguro de haber entendido (o de lo que no sé cómo manejar) y silencio tranquilo de sólo mantener la calma. Hay, y es tan común, silencio neutro de vida ajetreada. Hay silencio de agua para apagar palabras fogosas, y hay silencio que viene del simple y cotidiano olvido. Otras son silencio violento impuesto por las armas a dedos que se amotinan imprudentes sobre el teclado. Tengo silencios de cuarentena para hacer una buena inspección a lo qué quiero decir. Existe silencio de mirar, y silencio de hablar y opinar pero sólo conmigo. Algunos son silencios a lo qué no merece la pena, y esos son alumnos aventajados con bastante idea de lo que sí la merece. Y ya que estamos, hay silencios de admiración, de reverencia, de sorpresa… Pero hay también, por contra, en un grupito marginal y siempre suspendidos, los silencios ofendidos, los orgullosos, y los altivos… Hay, y es el que más lamento, un silencio cansado para almacenar en el borrador o para ni siquiera intentarlo.
Hay, en fin, esos y otros muchos silencios. Entre ellos, por supuesto, el silencio cobarde, el indiferente y el archiconocido que otorga.

Las vacas de Arquímedes

Las vacas de Arquímedes

Os voy a contar la historia de una venganza. Cuenta la leyenda que Arquímedes se enfadó con Apolonio, ya que éste había calculado una aproximación del número pi mejor que la de él. Más aún, había escrito un tratado sobre la multiplicación de números grandes en el que criticaba su trabajo.
La venganza, por supuesto, no tardó en llegar. Arquímedes no conocía los duelos románticos (por haber nacido demasiado pronto), de modo que recurrió a otro sistema, igualmente efectivo. Creó un problema realmente difícil, cuya solución requería el manejo de números enormes (esos cuyo rival decía conocer tan bien), y se lo envió.
Quién sabe cómo reaccionó Apolonio ante tal crueldad. Lo que parece es que Arquímedes también remitió el problema a Eratóstenes, el bibliotecario jefe de Alejandría, y así es como llegó a nosotros.
En realidad todo esto es una leyenda cuyo grado de veracidad se desconoce.
Sólo hay acuerdo en que el origen del problema en cuestión se remonta por lo menos al siglo II a. C. Y también hay acuerdo en que los números que se deben manejar para resolverlo son grandes en serio: la menor solución consta de 206.545 dígitos.
El enunciado completo del problema fue descubierto por Gotthold Ephraim Lessing en la biblioteca de Wolfenbüttel en 1773. Escrito en griego, tenía la forma de versos pareados. Un tanto resumido, es como sigue:

Calcula, oh amigo, el número de la reses del Sol, poniendo tu mente en ello si tienes algo de sabiduría. Calcula la cantidad que una vez pastó en las planicies de Sicilia, dividida según su color en cuatro rebaños: uno blanco, uno negro, uno amarillo y uno moteado. Hubo más toros que vacas, en estas condiciones: 1. Toros blancos = toros amarillos + (1/2 + 1/3) toros negros.
2. Toros negros = toros amarillos + (1/4 + 1/5) toros moteados.
3. Toros moteados = toros amarillos + (1/6 + 1/7) toros blancos.
4. Vacas blancas = (1/3 + 1/4) rebaño negro.
5. Vacas negras = (1/4 + 1/5) rebaño moteado.
6. Vacas moteadas = (1/5 + 1/6) rebaño amarillo.
7. Vaca amarillas = (1/6 + 1/7) rebaño blanco.
Si puedes dar, oh amigo, la cantidad de toros y vacas en cada rebaño, no desconoces el arte de los números. Pero aún no puedes ingresar al grupo de los sabios. Para ello deberás considerar también estas nuevas relaciones entre los toros del Sol: 8. Toros blancos + toros negros = un cuadrado perfecto.
9. Toros moteados + toros amarillos = un número triangular, es decir, de la forma n(n+1)/2, siendo n un entero.
Cuando hayas calculado los totales del rebaño, oh amigo, entonces con justicia proclámate vencedor y marcha orgulloso, pues tu fama brillará en el mundo de la sabiduría.

Dicen que el ciello allá arriba es azul caribe

Dicen que el ciello allá arriba es azul caribe

Supongo que le sucederá a todo el mundo. A mí me pasa de vez en cuando.
Una noche cualquiera, puede ser entre semana o no, simplemente no puedo dormir. Siempre es por algún motivo físico: una cena copiosa, un café a destiempo… Casi nunca es por sufrir alguna preocupación. Tengo la suerte de poder desconectar de los problemas cotidianos fácilmente, a menudo incluso demasiado pronto. Esta vez es por una siesta involuntaria y desmedida.
En estas ocasiones, como supongo que le sucederá a todo el mundo, paso el tiempo dándole vueltas a la cabeza tumbado en la cama, lo cual no es un remedio particularmente eficaz para el insomnio, pero si que puede ser un remedio valioso para otras disfunciones.
Cada vez que paso por una noche de éstas, termino sacando una conclusión, y mi vida da un pequeño, a veces imperceptible para nadie más que para mí, paso adelante. Quizás sea esta una de esas ocasiones, pero no estoy seguro. Empiezo a tener problemas para reaccionar, y eso me preocupa. Debo estar haciéndome viejo. Alguien una vez dijo, sobre la madurez, ‘He estado allí, y he vuelto’.
A veces siento que vivo de prestado, con una cantidad de suerte robada de alguien que quizás la necesite más que yo, que estoy abusando de ella injustamente, y que tendré que restituirla de alguna dolorosa forma.
Una vez leí una definición de ‘crisis’ que me dejó asombrado por su exactitud y sencillez. Decía: ‘Crisis es la situación en la que se ha descubierto el problema, pero aún no se conoce su solución.’
Y para concluir, aunque no sé si tiene algo que ver con el tema que he tratado hoy, un pequeño poema-canción que aparece en un tema de Enya y resurge como banda sonora en un capítulo de ‘Doctor en Alaska’.

El mundo gira y gira
con lo que siempre has conocido.
Dicen que el cielo allá arriba
es azul caribe.
Si lo hombres dijeran cuanto pueden,
si los hombres fueran verdaderos,
yo creería que el cielo allá arriba
es azul caribe.

Un griego nunca es viejo

Un griego nunca es viejo

 

Siempre he tenido la duda de saber si he nacido en la época correcta… Me explico, uno puede pensar que vive en al época más moderna o en época con las ideas más avanzadas. Quien piense eso es un crédulo. No hubo época más moderna que París 1926… Y no hubo época más mágica que la comprendida entre 490 AC y 400 AC en Atenas… Creo que es esa precisamente la época y el lugar donde me hubiera gustado nacer. Como dijo Javier Reverte: Fue aquella una edad en que el hombre pareció atrapar el sentido de la vida, hacer suya la propia existencia, en comunión con la Naturaleza y con el Tiempo, y en paz con los dioses hasta donde ello era posible. Fue un momento fugaz en la historia humana y tal vez irrepetible. Y ese instante luminoso se produjo merced a una civilización que jamás, salvo en los días de Alejandro, se constituyó como un único Estado, pero que alentó su conciencia de nación en su espíritu de unidad cultural. El milagro griego se produjo porque aquellos hombres nunca se sintieron hermanados por los lazos de la sangre, sino por la religión, los juegos deportivos, la poesía, el arte y el pensamiento. Vinculados por el corazón y la razón, su verdadera patria no fue otra que el alma y la razón. Y nos dejaron huérfanos al irse. Para ellos, en los momentos más elevados de su civilización, ser y parecer fueron la misma cosa.
Imaginativos, soñadores, audaces, curiosos y llenos de coraje, los griegos se enfrentaban a la vida con esperanza y vigor. Sabiéndose mortales, sin creer en una vida más allá de la vida, con el horizonte del no-ser delante de sus pies allí en las honduras del Hades, supieron también ser alegres. Por eso, mientras pueblos han conquistado grandes territorios del mundo a lo largo de la Historia, ellos conquistaron algo mejor: nuestras mentes y nuestros corazones. Nos enseñaron a reír, a reflexionar y a llorar.
La gran hazaña de los griegos fue cincelar el alma del hombre libre, por eso todos somos griegos. Y su principal tarea fue exigirse y exigirnos que todo se lograse en el curso de la vida: el amor, la dignidad, el honor, el saber, la alegría y la cordura. Así, también nos enseñaron a vivir la vida.
Fue en el Mediterráneo, en el mar de la pasión, donde sucedió el gran milagro. Y tal vez la razón última por la que aquellos hechos extraordinarios acontecieron. Lo explica Platón, en su diálogo Timeo, en boca de un sacerdote egipcio: ‘Vosotros los griegos’, dice dirigiéndose al legislador Solón, ‘siempre sois niños’. ¡Un griego nunca es viejo!’.