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Categoría: Música

Bossa Nova

Bossa Nova

 

Es curioso observar como hay magia en los rincones más insospechados. En las cosas más pequeñas… y en las grandes grandes… y hay momentos que cuando los vives sabes que van a ser especiales y otros que son aparentemente normales y con la distancia sabes que nunca olvidarás.
Una canica, una foto juntando las cabezas, una estrella o unos zapatos junto a la ventana son pura magia. Y no quiero pecar de nostálgico.
No hace falta repetir que es mejor ser alegre que estar triste: la alegría es la mejor cosa que existe. A pesar de ello muchas de las canciones que nos gustan tienen un algo melancólico, quizá porque para hacer música con belleza es preciso un poco de tristeza, y la buena música transmite tristeza que tiene la esperanza de no serlo más. Este descubrimiento fundacional tuvo lugar el día que la samba se hizo canción, nació la bossa nova y el mundo entero encontró la belleza fácil del país más musical.
Hay bossa para leer sentado, quizá abrazado a una guitarra, como Samba da Bençao. Música para escuchar de rodillas o para que Paul Winter despierte mañana a la familia.

Estación: claridad, vamos llegando

Estación: claridad, vamos llegando


De un tema de Lito Vitale…

No hay túnel que dure cien años, mi vida. Mira
como se arruga la tiniebla, la procesión de pálidas
se desbarranca, los funcionarios inauguran ruinas.
Y vos y yo fundamos aires buenos.

Dónde estará la plata de mi río, sólo barro y olitas
de minué. En los camalotes cantan sirenas, pero
Ulises camionero no las oye, sólo escucha la radio.

Llueve liquen en los decrépitos televisores, buenas
noches a todos, mariposas y difuntos. Transmiten
en cadena las cadenas.

El cemento se cansa de ser cobija de la Pampa. Por
los baches asoma la luz mala, resucitan cardos y
maíces, abran paso a las luciérnagas curiosas que
verán.

Viento sur, olor a transparencia, silbo de la
calandria, madrecita cantora del primer rayo de la
aurora.

La sopa de los pobres llega al centro, y su vapor
al reino de los cielos.

Ventolina que barre tormentas, lavadero del alma,
nos deja serenitos, reciclando la pena en vasto
amor. Silbo de la calandria y vidalita de la
esperanza.

Darle cuerda al amanecer, empujar un poco al Sol,
al buen día meterlo en casa. Silba la calandria y
nos sorprende en vela, amuchados, con ganas de
seguir.

Estación claridad vamos llegando.