{"id":167,"date":"2006-06-12T17:17:12","date_gmt":"2006-06-12T15:17:12","guid":{"rendered":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/?p=167"},"modified":"2006-09-24T20:18:07","modified_gmt":"2006-09-24T18:18:07","slug":"como-me-converti-en-un-estupido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/2006\/06\/12\/como-me-converti-en-un-estupido\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo me convert\u00ed en un est\u00fapido"},"content":{"rendered":"<div class=\"img-shadow1\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-content\/estupi.jpg\" \/><\/div>\n<p>Hace cosa de dos a\u00f1os y medio le\u00ed la novela<em> &#8216;C\u00f3mo me convert\u00ed en un est\u00fapido&#8217;<\/em> de Martin Page. La escuch\u00e9 comentar en el programa de radio que por aquel entonces conduc\u00eda I\u00f1aki Gabilondo y al cabo de poco me la compr\u00e9. Realmente su lectura es deliciosa y altamente recomendable&#8230; en ocasiones me recuerda a <em>&#8216;<a title=\"La conjura de los necios\" href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/La_conjura_de_los_necios\">La conjura de los necios<\/a>&#8216;<\/em> de John Kennedy Toole, otra de mis favoritas.<br \/>\nTodo esto viene a colaci\u00f3n porque compruebo gratamente que la novela de Page se est\u00e1 convirtiendo en un cl\u00e1sico dentro del mundillo <a title=\"Nerd\" href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Nerd\">nerd<\/a>&#8230; ya viene referenciada en interesantes bit\u00e1coras como <em>&#8216;<a title=\"CPI\" href=\"http:\/\/curiosoperoinutil.com\/2006\/06\/03\/libro-como-me-converti-2006-13\/\">Curioso pero in\u00fatil<\/a>&#8216;<\/em>.<br \/>\nOs dejo con un pasaje de la novela para vuestro disfrute personal.<\/p>\n<blockquote><p>Caminaron por las peque\u00f1as avenidas del parque, por los c\u00e9spedes, contemplando los \u00e1rboles y los p\u00e1jaros. La temperatura era suave, el aire ten\u00eda una tonalidad clara y casi rutilante. Nunca hab\u00eda habido un mes de septiembre tan agradable. Septiembre ignoraba ingenuamente el oto\u00f1o que estaba al caer, se manten\u00eda arrogante, invulnerable, quemaba las \u00faltimas fuerzas del verano como si fuesen infinitas.<br \/>\n-Ah -dijo la muchacha espont\u00e1neamente-, me llamo Cl\u00e9mence.<br \/>\n-Mucho gusto -contest\u00f3 Antoine con tono jovial-. Yo me llamo Antoine.<br \/>\n-Encantada de conocerte -contest\u00f3 ella estrech\u00e1ndole la mano; luego, tras unos segundos de silencio, prosigui\u00f3-: ahora, Antoine, enlacemos con el momento en que me dec\u00edas que yo era fant\u00e1stica.<br \/>\n-Dec\u00eda que eras severa.<br \/>\n-Eres muy injusto. \u00bfT\u00fa no juzgas a nadie?<br \/>\n-Lo intento, pero es dif\u00edcil.<br \/>\n-Mi teor\u00eda es que se puede comprender y juzgar.<br \/>\nJuzgamos s\u00f3lo para defendernos, porque \u00bfqui\u00e9n intenta comprendemos? \u00bfQui\u00e9n comprende a los que intentan comprender?<br \/>\n-Dec\u00eda Lacenaire que los \u00fanicos que pueden juzgar son los condenados:<br \/>\n-Vale, pues entonces somos los condenados -dijo Cl\u00e9mence abriendo los brazos-. Toda la vida he estado condenada, desde ni\u00f1a me han juzgado pronunciando sentencias silenciosas. Es bonito lo que digo, \u00bfno?<br \/>\n-\u00bfPor ejemplo?<br \/>\n-Por ejemplo, todo. Toda la sociedad es un juicio contra mi. El trabajo, los estudios, la m\u00fasica moderna, el dinero, la pol\u00edtica, el deporte, la televisi\u00f3n, las modelos, los peri\u00f3dicos, los coches. Ese es un buen ejemplo, los coches. No puedo ir en bicicleta, caminar por donde me da la gana, disfrutar de la ciudad: los coches condenan mi libertad. Apestan, son peligrosos&#8230;<br \/>\n-Estoy de acuerdo. Los coches son una calamidad.<br \/>\nCompraron un palo de algod\u00f3n. Mordisque\u00e1ndolo, arranc\u00e1ndole volutas rosa, lo devoraron r\u00e1pidamente, pring\u00e1ndose los dedos y los labios.<br \/>\n-Otra cosa -dijo Cl\u00e9mence-. En mi opini\u00f3n, bueno, aparte de todo el asunto de las clases sociales, la gran divisi\u00f3n del mundo se produce entre quienes iban a los guateques y quienes no iban. Y esa divisi\u00f3n de la humanidad, que viene del colegio, se mantiene ya toda la vida, aunque sea de otras maneras.<br \/>\n-A m\u00ed no me invitaban a los guateques.<br \/>\n-A m\u00ed tampoco. Les daba miedo, porque yo dec\u00eda lo que pensaba, y ten\u00eda bastante mala opini\u00f3n de mis compa\u00f1eros. Odiaba a casi todo el mundo. Era estupendo. En cambio, ahora, como se han dado cuenta de lo fant\u00e1sticos que somos, les gustar\u00eda invitarnos a las fiestas de adultos, y fingir que no ha pasado nada, como si todo estuviera olvidado. Pero no, no iremos.<br \/>\n-O, si vamos, s\u00f3lo para tomar pastelitos y botellas de Orangina.<br \/>\n-Y aporrearle la cabeza a toda esa gente con bates de b\u00e9isbol -dijo Cl\u00e9mence remedando el gesto.<br \/>\n-Y los remataremos con palos de golf, que queda m\u00e1s elegante.<br \/>\n-\u00a1Eso, con clase, con estilo!<br \/>\nY as\u00ed hablando, hablando, abandonaron el parque. Caminaban muy juntos, Cl\u00e9mence brincaba, cog\u00eda flores y persegu\u00eda a los p\u00e1jaros dando palmas. Ten\u00eda m\u00e1s o menos la edad de Antoine; a ratos estaba muy seria y, al poco, se la ve\u00eda distendida y desenfadada. Su personalidad se hallaba en constante cambio. Con aire c\u00e1ndido, exclam\u00f3 abriendo los brazos:<br \/>\n-A ver por qu\u00e9 no vamos a poder criticar ni opinar que la gente es gilipollas o retrasada mental, so pretexto de que estamos amargados y de que nos dan envidia&#8230; Todo el mundo se comporta como si fu\u00e9semos todos iguales, como si fu\u00e9semos todos ricos, educados, poderosos, blancos, j\u00f3venes, guapos, varoniles, felices, como si todos tuvi\u00e9semos buena salud, cochazos&#8230; Pero no es as\u00ed. As\u00ed que tengo derecho a chillar, a estar de mal humor, a no sonre\u00edr todo el tiempo como una tonta, a opinar cuando veo cosas anormales e injustas, e incluso a insultar a cierta gente. Es mi derecho a rabiar.<br \/>\n-Ya, pero.. todo eso cansa. Quiz\u00e1 hay cosas mejores que hacer, \u00bfno?<br \/>\n-Tienes raz\u00f3n -concedi\u00f3 Cl\u00e9mence-. Es una idiotez derrochar energ\u00edas con cosas que no merecen la pena. M\u00e1s vale reservar fuerzas para divertirse.<br \/>\n-Y pasearse por la orilla.<br \/>\n-Pasearse por la orilla. Eso es de una canci\u00f3n, \u00bfno?<br \/>\nCl\u00e9mence se puso a cantar una vaga melod\u00eda. Caminaban por la calle entre la multitud de trabajadores y parados, de estudiantes, ancianos y ni\u00f1os. Las tiendas, las panader\u00edas, los bancos no eran suficientes para vaciar las calles de esos abigarrados corp\u00fasculos que son los seres humanos en el aparato circulatorio de la ciudad. Pas\u00f3 un coche delante de ellos tocando la bocina. Se detuvo diez metros m\u00e1s all\u00e1 en un sem\u00e1foro. Cl\u00e9mence cogi\u00f3 a Antoine del brazo.<br \/>\n-Cierra los ojos -le pidi\u00f3-. Tengo una sorpresa para ti.<br \/>\nAntoine cerr\u00f3 los ojos. Un viento ligero y c\u00e1lido alborot\u00f3 los cabellos de los dos j\u00f3venes. Cl\u00e9mence gui\u00f3 a Antoine tir\u00e1ndole del brazo; lo condujo hasta el centro de la calle. A unos cien metros, se acercaba un coche negro hacia ellos.<br \/>\n-Bueno, ya puedes abrir las ojos.<br \/>\n-Viene un coche, Cl\u00e9mence -observ\u00f3 tranquilamente Antoine.<br \/>\n-Me has prometido que confiar\u00edas en m\u00ed.<br \/>\n-No, yo no te he prometido nada.<br \/>\n-Ah, se me ha olvidado ped\u00edrtelo. Bueno, pues conf\u00eda en m\u00ed, \u00bfvale?<br \/>\n-Cl\u00e9mence, el coche&#8230;<br \/>\n-Jura que conf\u00edas en m\u00ed y deja ya de lloriquear, pedazo de gallina. No tienes que moverte, es muy importante. J\u00faralo.<br \/>\n-Est\u00e1 bien, te lo juro. No me mover\u00e9, no&#8230; me mover\u00e9.<br \/>\nEl coche estaba ya a s\u00f3lo unos treinta metros y tocaba desaforadamente la bocina para que tos dos j\u00f3venes se apartasen. Antoine y Cl\u00e9mence segu\u00edan sin moverse. Algunos transe\u00fantes se hab\u00edan parado a mirarlos. En el pen\u00faltimo instante, Cl\u00e9mence tir\u00f3 a Antoine del brazo y cayeron en la acera. El coche negro pas\u00f3 gru\u00f1endo avieso y ense\u00f1ando los dientes.<br \/>\n-Te he salvado la vida -dijo Cl\u00e9mence-. \u00a1Soy tu hero\u00edna! -Se incorpor\u00f3 y ayud\u00f3 a Antoine a incorporarse-. Eso quiere decir que estamos unidos para toda la vida. A partir de ahora somos responsables el uno del otro. Como los chinos.<br \/>\n-Creo que por hoy he tenido suficientes emociones.<br \/>\n-\u00bfO sea que s\u00f3lo puedes soportar un n\u00famero limitado de emociones?<br \/>\n-Exacto, si no, para m\u00ed es una sobredosis. No me digas que las sobredosis de emociones son geniales, porque yo no estoy acostumbrado.<br \/>\nHambrientos por una vida tan azarosa, Cl\u00e9mence y Antoine decidieron ir a comer al Gudmundsdottir con As, Rodolphe, Ganja, Charlotte y la amiga de \u00e9sta. Pero, como quedaban unas horas antes del mediod\u00eda, decidieron jugar a fantasmas. Cl\u00e9mence le explic\u00f3 a Antoine en qu\u00e9 consist\u00eda el juego: ten\u00edan que comportarse como fantasmas, examinar detalladamente a la gente sentada en las terrazas, pasearse por las calles y las tiendas bulliciosas, ulular, callejear aprovechando su invisibilidad, comportarse como si hubiesen desaparecido a los ojos del resto del mundo. Agitando sus cadenas y alzando los brazos de modo terror\u00edfico, Cl\u00e9mence y Antoine comenzaron a aparecerse por la ciudad.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace cosa de dos a\u00f1os y medio le\u00ed la novela &#8216;C\u00f3mo me convert\u00ed en un est\u00fapido&#8217; de Martin Page. La escuch\u00e9 comentar en el programa de radio que por aquel entonces conduc\u00eda I\u00f1aki Gabilondo y al cabo de poco me la compr\u00e9. Realmente su lectura es deliciosa y altamente recomendable&#8230; en ocasiones me recuerda a &#8216;La conjura de los necios&#8216; de John Kennedy Toole, otra de mis favoritas. 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