{"id":171,"date":"2006-09-23T17:20:02","date_gmt":"2006-09-23T15:20:02","guid":{"rendered":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/?p=171"},"modified":"2006-12-09T22:27:12","modified_gmt":"2006-12-09T20:27:12","slug":"acaros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/2006\/09\/23\/acaros\/","title":{"rendered":"\u00c1caros"},"content":{"rendered":"<div class=\"img-shadow\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-content\/acaro.jpg\" \/><\/div>\n<p><em>Son los \u00e1caros, miles y miles de diminutos \u00e1caros. \u00c1caros machos, \u00e1caros hembras y \u00e1caros reci\u00e9n nacidos, que se api\u00f1an al lado de las grandes aglomeraciones formadas por los cad\u00e1veres momificados de sus viejos tatarabuelos muertos hace mucho tiempo. Algunos hermanos suyos tambi\u00e9n circulan por la cama, donde han pasado la noche en la tibieza y la comodidad de las s\u00e1banas, y ahora -cuando aparece un gran peso por encima de ella- comienzan a estremecerse tambi\u00e9n durante el d\u00eda.<br \/>\nEsta situaci\u00f3n puede parecer desagradable, pero es bastante normal. Para que estos peque\u00f1os animales aparezcan no es preciso utilizar durante varias semanas las mismas s\u00e1banas o dejar que el perro se arrastre por donde m\u00e1s le guste, ni siquiera imaginar actividades diversas en habitaciones infestadas de sabandijas. Aunque la habitaci\u00f3n est\u00e9 bien aireada, el suelo est\u00e9 limpio, y al perro ni siquiera se le permita jugar, los \u00e1caros continuar\u00e1n estando all\u00ed. Los estudios epidemiol\u00f3gicos demuestran que casi el 100\nA los \u00e1caros se les ha llamado \u2018bolsas con patas\u2019, denominaci\u00f3n que constituye una fiel descripci\u00f3n de su aspecto habitual. Tienen un cuerpo desnudo casi en su totalidad; unas cuantas placas sueltas que les sirven de coraza; agujeros para respirar, comer, eliminar y copular, y muchos hirsutos pelillos en toda su superficie, que les ayudan a apreciar sensitivamente qu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo a su alrededor. Poseen ocho patas, porque hace 300 millones de a\u00f1os pertenecieron a la misma l\u00ednea evolutiva que la ara\u00f1a. Desde entonces las ara\u00f1as han evolucionado hasta convertirse en grandes carn\u00edvoros cazadores con muchos ojos, mientras que los \u00e1caros han seguido una senda distinta, y muchos de ellos han acabado como pac\u00edficos seres dedicados a masticar cualquier cosa que caiga de las criaturas de mayor tama\u00f1o en cuyo h\u00e1bitat se refugian.<br \/>\nEn una casa estos despojos que constituyen el alimento de los \u00e1caros son principalmente peque\u00f1as escamas de piel humana. Hay much\u00edsimas. Caen cuando una persona se mueve en la cama, y se desprenden mientras \u00e9sta se viste. Saltan del cuerpo en grandes cantidades cuando caminamos -decenas de miles de escamas cut\u00e1neas por minuto- y el ritmo de ca\u00edda s\u00f3lo disminuye cuando nos quedamos absolutamente quietos. Las escamas cut\u00e1neas son algo insignificante para el ser humano, que s\u00f3lo es posible advertir cuando se acumulan formando polvo, pero para los \u00e1caros constituyen un aut\u00e9ntico man\u00e1.<br \/>\nEscondidos en la base de las alfombras, estos \u00e1caros se limitan a esperar con la boca hacia arriba que llueva sobre ellos esta perpetua nube de escamas de piel. Para los \u00e1caros que habitan en la cama (unos 150.000 por cada 100 gramos de polvo en un colch\u00f3n; un total de 2.000.000 en una cama normal de dos plazas) los jirones flotantes de piel son a\u00fan m\u00e1s accesibles, ya que \u00e9stos atraviesan el tejido de cualquier pijama que utilice una persona o el espacio que hay entre las fibras individuales de las s\u00e1banas que cubre el colch\u00f3n, y van cayendo sobre los \u00e1caros, que no tienen m\u00e1s que esperar su alimento. El calor que se genera en el lecho es muy atractivo para los \u00e1caros, ya que tuvieron su origen en los tr\u00f3picos; no obstante, tambi\u00e9n habitan en las alfombras, reduciendo todo su ritmo de actividad para acomodarse a la mayor frialdad del tejido de la alfombra en cuesti\u00f3n.<br \/>\nEn estos h\u00e1bitats tan bien protegidos los \u00e1caros realizan la misma actividad a la que se dedican la mayor\u00eda de los animales durante su existencia terrestre. Comen, defecan y -en el momento propicio- copulan. Cada \u00e1caro produce unas veinte bolitas de excrementos al d\u00eda, que salen de unas v\u00e1lvulas anales especiales. Las bolitas fecales son tan peque\u00f1as que flotan, dan vueltas y viajan por toda la casa, quiz\u00e1 como ascendente ofrenda a los dioses que bondadosamente les permiten mantenerse vivos gracias al alimento que proporcionan las escamas de piel.<br \/>\nAlgunos \u00e1caros muertos y momificados son lo bastante huecos y ligeros de peso como para flotar tambi\u00e9n, formando as\u00ed otra ofrenda funeraria de estilo egipcio que se une a las bolitas fecales. Sin embargo, existe un punto que diferencia a los \u00e1caros de los antiguos egipcios. No todas las vainas con forma de \u00e1caro que flotan por la casa son momias, algunas consisten en caparazones desechados por los \u00e1caros en crecimiento. Al igual que muchos insectos, estos \u00e1caros que residen en las alfombras y las camas cambian peri\u00f3dicamente de piel; esta piel se seca, se resquebraja, y aparece un nuevo \u00e1caro desnudo.<br \/>\nAproximadamente medio d\u00eda despu\u00e9s de haber renacido de este modo los nuevos \u00e1caros est\u00e1n en condiciones de emparejarse. Se trata de un proceso delicado. En ciertos casos el macho produce un paquete herm\u00e9tico de esperma, lo deposita sobre una superficie apropiada, y a continuaci\u00f3n se marcha. La hembra, que no ha intervenido hasta el momento en dicho proceso, se coloca sobre el paquete, o bien -en el caso de aquellas hembras cuyos orificios genitales est\u00e9n en su parte superior- se tienden de espaldas sobre \u00e9l.<br \/>\nNo es un sistema habitual en lo que a los insectos se refiere, pero funciona. Se han encontrado familias de \u00e1caros formadas por miles de miembros, viviendo a 5.000 metros de altura en el monte Everest. Otras han sido halladas en la Ant\u00e1rtida, en las profundidades del oc\u00e9ano Pac\u00edfico e incluso -en el caso de una especie de Nueva Guinea- hay algunas que pasan toda su vida, lo cual incluye procesos de emparejamiento con \u00e9xito, dentro de las excrecencias musgosas que aparecen en las espaldas de los grandes gorgojos que viven en las selvas h\u00famedas. En comparaci\u00f3n con este h\u00e1bitat, el entorno de las camas y los suelos residenciales no resulta demasiado riguroso para los \u00e1caros.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p align=\"right\"><u>Fuente:<\/u> Los secretos de una casa, de David Bodanis<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son los \u00e1caros, miles y miles de diminutos \u00e1caros. \u00c1caros machos, \u00e1caros hembras y \u00e1caros reci\u00e9n nacidos, que se api\u00f1an al lado de las grandes aglomeraciones formadas por los cad\u00e1veres momificados de sus viejos tatarabuelos muertos hace mucho tiempo. Algunos hermanos suyos tambi\u00e9n circulan por la cama, donde han pasado la noche en la tibieza y la comodidad de las s\u00e1banas, y ahora -cuando aparece un gran peso por encima de ella- comienzan a estremecerse tambi\u00e9n durante el d\u00eda. Esta&#8230;<\/p>\n<p class=\"read-more\"><a class=\"btn btn-default\" href=\"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/2006\/09\/23\/acaros\/\"> Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\">  Leer m\u00e1s<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-171","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/171","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=171"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/171\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=171"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=171"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=171"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}