{"id":42,"date":"2004-01-11T12:08:00","date_gmt":"2004-01-11T12:08:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/?p=42"},"modified":"2004-01-11T12:08:00","modified_gmt":"2004-01-11T12:08:00","slug":"el-perro-cantor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/2004\/01\/11\/el-perro-cantor\/","title":{"rendered":"El perro cantor"},"content":{"rendered":"<div class=img-shadow2><center><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-content\/lobocantor.jpg\" width=\"150\" height=\"190\" alt=\"\" \/><\/center><\/div>\n<div class=\"clearer\">&nbsp;<\/div>\n<p>Uno de los libros que m\u00e1s han marcado mi infancia y del cual guardo un grato recuerdo, sin lugar a dudas, hay sido: \u00abLa leyenda del Lobo Cantor\u00bb, de George Stone. Una f\u00e1bula conmovedora, sensual, de las que consiguen llegar a lo m\u00e1s \u00edntimo de tu alma. Cuenta la leyenda, que hubo un tiempo en otro lugar, donde los lobos perdieron su canto y c\u00f3mo despu\u00e9s lo recuperaron, consiguiendo as\u00ed la esencia de su alma. Un canto a la vida&#8230;<\/p>\n<p>\u00abEl cielo eterno esperaba sobre el paisaje terso y cubierto de nieve.<br \/>\nEsperaba en silencio. Sin respirar. Y entonces lleg\u00f3, imperceptiblemente, sin un principio exacto. Una m\u00fasica fant\u00e1stica, aflautada. Extra\u00f1os sonidos de sirena que se elevaban r\u00e1pidamente y se arrastraban despu\u00e9s en largas corrientes musicales que ondeaban en la noche. De pronto, una mezcla de estribillos guturales, fluidos, salpicando el coro misterioso. Resonando en la distancia y direcciones imprecisas. Como voces del tiempo. Los lobos cantaban.<br \/>\nEscuchar el canto del lobo es tener la experiencia de una expresi\u00f3n sensual, singularmente conmovedora, de lo selv\u00e1tico. Es un sonido de calidad insuperable, que parece fant\u00e1stico e inhumano. Pero no irreal. Porque forma parte de la esencia de la criatura lobo: de su esp\u00edritu , de su ser, de su verdad. Es un canto trascendental que tom\u00f3 forma innumerables milenios antes de que se definiese el tiempo. Algo elemental. Un grito vital desde el pasado. Una revelaci\u00f3n del Universo mismo.\u00bb<\/p>\n<p>Sin embargo, dice la leyenda que, en cierto per\u00edodo de su historia, los lobos no cantaban&#8230; <\/p>\n<p>\u00abEl Lobo cantaba a la Monta\u00f1a, que era orgullosa.<br \/>\nEl Lobo cantaba para Todos.<br \/>\nSu Canto era de Amor. A la Tierra. A la vida.<br \/>\nLa verdad de su Alma. Un arroyo sin fin.<br \/>\nEra ya antiguo cuando vino el Hielo.<br \/>\nEn los tiempos de Dirus, el Gran Lobo Terrible.<br \/>\nQuien no siente este Amor, no puede cantar.<br \/>\nY llamar\u00e1 maldad a la Canci\u00f3n. Indigna de los lobos. As\u00ed era Rufus. Rufus, el lobo tirano. El destructor.<br \/>\n\u00c9l y sus fieles se llevaron la Canci\u00f3n.<br \/>\nY, durante milenios, el Cielo estuvo vac\u00edo.<br \/>\nPero el arroyo sigui\u00f3 fluyendo. Uniendo el Pasado y el Futuro.<br \/>\nDirus regres\u00f3.<br \/>\nSu b\u00fasqueda fue larga. Pero segura. Pues el Esp\u00edritu viv\u00eda, esperando. Liberado, resurgi\u00f3 su Poder. El Lobo recobr\u00f3 su libertad. La Tierra toda.<br \/>\nEl Lobo canta a la Monta\u00f1a, que es orgullosa. El Lobo canta para Todos.\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Uno de los libros que m\u00e1s han marcado mi infancia y del cual guardo un grato recuerdo, sin lugar a dudas, hay sido: \u00abLa leyenda del Lobo Cantor\u00bb, de George Stone. Una f\u00e1bula conmovedora, sensual, de las que consiguen llegar a lo m\u00e1s \u00edntimo de tu alma. Cuenta la leyenda, que hubo un tiempo en otro lugar, donde los lobos perdieron su canto y c\u00f3mo despu\u00e9s lo recuperaron, consiguiendo as\u00ed la esencia de su alma. Un canto a la&#8230;<\/p>\n<p class=\"read-more\"><a class=\"btn btn-default\" href=\"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/2004\/01\/11\/el-perro-cantor\/\"> Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\">  Leer m\u00e1s<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-42","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-microcuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}