{"id":77,"date":"2004-02-13T18:48:00","date_gmt":"2004-02-13T18:48:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/?p=77"},"modified":"2004-02-13T18:48:00","modified_gmt":"2004-02-13T18:48:00","slug":"el-ultimo-capricorniano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/2004\/02\/13\/el-ultimo-capricorniano\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo capricorniano"},"content":{"rendered":"<p><i>Tom Powerful, presidente de la f\u00e1brica de armamentos, frente al ventanal de su despacho en el piso cincuenta y tres, se arreglaba el nudo de la corbata sin prestar mayor atenci\u00f3n al tr\u00e9mulo amanecer de Manhattan.<br \/>\nLlamaron a la puerta.<br \/>\n-Adelante -dijo sent\u00e1ndose frente al enorme escritorio.<br \/>\nUna de sus secretarias, la trigue\u00f1a, le acerc\u00f3 el peri\u00f3dico y se alej\u00f3 taconeando.<br \/>\nLa sigui\u00f3 con la mirada.<br \/>\nAbri\u00f3 el diario; como de costumbre, antes de leer los valores de Wall Street, o el resultado del \u00faltimo partido de los Giants, ley\u00f3 su hor\u00f3scopo.<br \/>\n&#8216;Hoy morir\u00e1 en cuanto se oculte el sol.&#8217; -\u00a1Qu\u00e9 contrariedad! -dijo, y de inmediato llam\u00f3 por tel\u00e9fono a la compa\u00f1\u00eda de aviaci\u00f3n, comunicando su necesidad de dar la vuelta al mundo, junto con el sol, cruzando la l\u00ednea internacional del cambio de fecha para burlar las predicciones astrol\u00f3gicas.<br \/>\nVolvi\u00f3 a amanecer, al este de Greenwich, bebiendo un bloddy-Mary, en el bar al aire libre de un ex\u00f3tico y concurrido hotel de Manila, feliz de creerse el \u00fanico capricorniano viviente.<br \/>\nCerca de \u00e9l, una turista, con felinos anteojos negros, lanz\u00f3 un grito se\u00f1alando el cielo; quienes la rodeaban levantaron la mirada hacia el sol.<br \/>\n-\u00a1Qu\u00e9 maravilla! -dijo el se\u00f1or Powerful.<br \/>\nEl eclipse dur\u00f3 un instante.<\/i><\/p>\n<p>Un microcuento de Juan Carlos Garc\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tom Powerful, presidente de la f\u00e1brica de armamentos, frente al ventanal de su despacho en el piso cincuenta y tres, se arreglaba el nudo de la corbata sin prestar mayor atenci\u00f3n al tr\u00e9mulo amanecer de Manhattan. Llamaron a la puerta. -Adelante -dijo sent\u00e1ndose frente al enorme escritorio. Una de sus secretarias, la trigue\u00f1a, le acerc\u00f3 el peri\u00f3dico y se alej\u00f3 taconeando. La sigui\u00f3 con la mirada. Abri\u00f3 el diario; como de costumbre, antes de leer los valores de Wall Street,&#8230;<\/p>\n<p class=\"read-more\"><a class=\"btn btn-default\" href=\"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/2004\/02\/13\/el-ultimo-capricorniano\/\"> Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\">  Leer m\u00e1s<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-77","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-microcuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmgmit.eu\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}