La deuda del bosque

La deuda del bosque

Trazó círculos de sal sobre el musgo húmedo, repitiendo el rito que su abuelo le había susurrado antes de morir. El bosque le prometió el regreso de su amada y él, tras años de soledad, estaba dispuesto a reclamar aquella deuda antigua.
La niebla comenzó a espesarse hasta adquirir forma humana. Avanzó lentamente hacia el centro del claro, arrastrando los pies entre las raíces mojadas. El hombre rompió a llorar al reconocer el vestido blanco y aquella silueta imposible de confundir.
Corrió hacia ella y la abrazó con desesperación.
Pero no encontró el calor de una piel recuperada, sino el crujido seco de la madera vieja.
Entonces lo comprendió.
El bosque había cumplido su palabra: no le devolvió a su mujer. Lo convirtió a él en el árbol que ella necesitaba para dejar de vagar como una sombra entre la niebla.

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