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Categoría: Microcuentos

La bandera

La bandera

Dos monjes estaban discutiendo acerca de una bandera. Uno dijo, “La bandera se está moviendo”. El otro dijo, “El viento se está moviendo”. Sucedió que el sexto patriarca, Zenón, pasaba justamente por ahí. El les dijo, “Ni el viento, ni la bandera; la mente se está moviendo».

Comprar en Pembroke

Comprar en Pembroke

A veces los libros estaban bien colocados, bajo sus rótulos correspondientes, pero otras veces se encontraban por ahí, desperdigados, en cualquier sitio. Cuando empecé a comprender mejor a las personas, caí en la cuenta de que ese increíble desorden era una de las cosas que la gente apreciaba en Libros Pembroke. No venían sólo a comprar un libro, soltar la pasta y darse el piro. Se quedaban un buen rato. Ellos lo llamaban mirar, pero más bien parecía que estaban excavando una mina. Me sorprendía que no trajesen palas. Cavaban en busca de tesoros con las manos desnudas, hundiendo a veces los brazos hasta las axilas, y cuando extraían alguna pepita literaria de algún montón de escoria, se sentían muchísimo más felices que si hubieran llegado y hubiesen comprado directamente el libro. En ese sentido, comprar en Pembroke era como leer: nunca sabe uno con qué va a encontrarse en la página siguiente —la estantería, el montón, la caja siguientes—, y eso constituía una parte importante del placer. Y eso constituía una parte importante del placer de los túneles, también: nunca sabía uno qué aguardaba a la vuelta de la esquina, al final del conducto siguiente.

-Fragmento de la novela de Sam Savage, Firmin

Construir un barco

Construir un barco

‘Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho’.

~Antoine de Saint-Exupéry

Extensiones

Extensiones

De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación.

– J. L. Borges

El obsequio

El obsequio

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Tocaron a su puerta. Llovía y había estado contemplando el paisaje de gotas sobre le vidrio de la ventana. La vecina de enfrente bajaba la persiana intimidada por sus ojos al otro lado de la calle. Apagó el cigarrillo y se acercó a la puerta preguntando quien es. No contestaron, pero insistieron con los golpes. Él abrió. Eran tres, avanzaron casi llevándolo por delante, cerraron la puerta y lo rodearon mientras se miraban asintiendo con un gesto.
– ¿Qué quieren?- No estaba asustado, pero la inquietud le arrebató la pregunta con un tono agresivo.
Dos de ellos se acomodaron en el sillón, el living era pequeño y poco iluminado. El tercero se mantenía de pie a su lado, sonrió levemente y contestó:
– Hemos venido a traerle el Universo.
Él los miró y soltó una carcajada. Ellos no hicieron caso y le explicaron que el portador anterior había muerto y él había sido elegido. No contestaron ninguna de sus preguntas y se retiraron sin más.
Seguía lloviendo, encendió un cigarrillo y volvió a la ventana. La vecina de enfrente se desnudaba sensualmente mirándolo a los ojos y con un gesto que lo invitaba a cruzar la calle.

La esencia que desconozco

La esencia que desconozco

Dice Lao Tse: Sólo puedo dar nombre a aquello cuya esencia desconozco.
El novicio, confuso, pregunta a su maestro qué significa esa frase.
-¿Conoces el rosal que crece junto a la puerta del monasterio?
-Sí, maestro.
-¿Recuerdas su aroma en las tardes de verano?
-Claro que sí, maestro.
-Y dime ¿cómo es?

Una mujer cualquiera

Una mujer cualquiera

Una mujer cualquiera, incluso una cualquiera
cuando abandona la posición vertical
e imita la de las aguas tranquilas,
hace girar a la tierra 90 grados.
El valor de un ángulo recto.
Esto es, cambia todas las perspectivas.

– Francisco Ayala. Cazador en el alba

Todo es pasajero y prematuro

Todo es pasajero y prematuro

Enséñame el nombre de las cosas.
Explícame por qué crecen las plantas, por qué se hunden sus raíces. Dime qué color es cada color, uno a uno. Por qué brillan el sol y la luna. Cuéntame de dónde vienen las palabras, cuéntame a dónde van las palabras, dime una a una todas las palabras que sepas. Con deleite me sentaré a escucharte…
Dime por qué todo es pasajero y prematuro.

El viaje perfecto

El viaje perfecto

No será ese tu problema, no serán esos tus fantasmas, no tendrás travesías en el desierto ni espejismos a pie de ruina; no vendrás de ninguna parte ni tendrás que ir a otra, porque habrás encontrado un camino hecho para tus pies y adaptado a tu forma de cansarte, con los compañeros de viaje que elijas y un destino todo lo indefinido que tú quieras. No tendrás que elegir nada.